RSS Feed - Suscripción!














Últimos Comentarios





Había hecho todo bien. Después de un día largo en el trabajo había cenado, tomado una cantidad razonable de vino y disfrutado de una comedia amena. Todo auguraba una noche de lunes sin sobresaltos y una buena cantidad de horas de sueño para hacer frente a una semana difícil. Hacía sí, un poco de calor pero no le tuvimos miedo: el hombre occidental el ventilador de pie exactamente para estas situaciones.
Una horas más tarde, me retuerzo en la cama y rechino los dientes. El sueño se hace rápido y confuso. Despierto en un mar de angustia y sudor injustificados.

Leer más...




Algunos teóricos observan las sociedades como grandes sistemas que funcionan por sobre los individuos. Cuando esta perspectiva es extrema, los actores sociales carecen de autonomía alguna ya que todo lo que hacen está dictado por un sistema omnisciente que posee necesidades y objetivos que los determinan. Talcott Parsons es uno de estos sociólogos extremos. Cuando uno lee algunos de sus textos, una perturbadora sensación de inevitable mediocridad lo invade. Según el autor todo lo que hacemos está signado por un sistema que le otorga a los actores el rol de marionetas autómatas que simplemente cumplen roles. Lo curioso de su teoría resulta que no presenta a la sociedad como sistema opresivo que obliga a los actores a actuar de una determinada manera, sino que el mismo sistema se internaliza en los actores, y así pasan ellos a actuar y desear lo mismo que precisa el sistema. Parsons reduce absolutamente todo tipo de expresión o sentimiento a una internalización del sistema. Es así que mi deseo de ser un gran empresario y de encontrar el amor eterno y consolidar una sólida familia, no es mío auténticamente, sino que el sistema logró adecuadamente internalizar sus necesidades de tener actores productivos (empresario) que logren estabilidad y contención emocional (matrimonio) y transmitan sus propios valores culturales de la manera más eficiente posible (familia).

Leer más...